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martes, 31 de julio de 2012

Que conste

Escribo este post con una pura intención testimonial, como una cápsula del tiempo. Es que casi no vale la pena leérselo en el día de su publicación, porque su verdadero propósito es decir "¿lo ves?" cuando suceda lo que aquí anticipo.

Y es que últimamente me he topado con dos proyectos que, cuando salgan a la luz, lo van a petar.

Esto es lo que les espera, a los cabrones.

 Uno de ellos es el nuevo libro de Aleix Ortuño, del cual estoy teniendo la suerte estos días de leer una versión no definitiva. Aleix, que hace cosa de un año publicó un primer libro de relatos, se ha currado ahora algo mucho más grande, con una simplicidad que esconde una historia tan trabajada que me hace estar contento de no haber tenido que ser yo el que piense todo eso. No puedo dar mucha más información, pero os aseguro que si no revienta en las librerías sólo podrá señalarse la subnormalidad de los editores o algún factor azaroso de gran injusticia.

El segundo es el nuevo proyecto musical de Kifer y Dan, individuos que algunos ya conoceréis por Ebiddor. De esta nueva aventura sonora he podido también escuchar algunos extractos que circulan a mi alrededor con alto secretismo. Los tíos van casi cada noche a su sala de operaciones y siguen trabajando con una minuciosidad que incluso da miedo, como de científico loco. Una vez más no puedo revelar mucho, pero os adelanto que nunca he escuchado nada como lo que se avecina con estos tipos, y si los tímpanos de medio mundo no están podridos no podrán escapar de la gloria infinita de los dioses y de tres baños diarios con leche de burra mientras los abanican unas sexy-robots.

¡Venga, venga! Hay que ver cómo la lían. Cuánto poligoneo.
Así que bueno, ahora a sentarse y esperar. Y cuando pase lo que tenga que pasar ya linkaré a este post y me haré el guay.
(En cursiva, ¿has visto?)

miércoles, 30 de mayo de 2012

No hay tetas en Hunger Games

Sí, me he leído los libros de Los Juegos Del Hambre, lo admito. No sé, vi el trailer de la película y me leí la sinopsis, y tuve esa extranya sensación de que era necesario leer esos libros, que debía haber en ellos y en el tema que trataban una especie de contemporaneidad condensada, un retrato del pensamiento, del sustrato del espíritu global hoy en día. Algo así.
Me dije: si toda esta gente està interesada en una distopía política, y si todo este dinero ha sido puesto en difundirla, significa algo, quiere decir que hay algo allí, para bien o para mal. 
Así que así lo hice, leí los libros primero, por el tema de hacerme mis propias imágenes y no ver a los actores moviéndose por mi mente, y luego fui a ver la peli (de la que no vale la pena hablar).

En cierta forma, había acertado en mis previsiones, allí había una curiosa fuerza política, un juego sobre la opresión, la guerra y el poder y los medios, algo muy potente  desgraciadamente eclipsado una y otra vez por un personaje débil y una historia de amor tediosa, repipi y, sobretodo, recatada.

¿Que los niños vienen de donde?

Esa desigualdad entre personajes totalmente púdicos y violencia cruda me dejó un extraño sabor de boca.
Recuerdo cuando era pequeño y me preguntaba a qué demonios se debía que pudiera ir al videoclub a alquilar pelis en VHS sobre matanzas y gore (lo que hacía complacido), y que las películas porno, que de todas formas no hubiese podido alquilar, estuvieran escondidas detrás de una cortina.
Todavía es algo que me desconcierta hoy en día, aunque la aceptación de las imagenes pseudopornográficas en el imaginario colectivo y el acceso a internet hacen que a veces se olvide este contraste, que, en cambio, me atrevería a decir que cada vez es más fuerte.

El hecho de que un personaje de 17 años, seguido en primera persona hasta sus pensamientos más íntimos, no tenga ningún tipo de deseo sexual, es sencillamente censura. Es una aberración en consonancia con décadas de princesas disney temiendo la libertad y buscando padres protectores.
Pero no quiero entrar en la psicología del personaje, si no en el fenómeno mediático en sí. En el hecho de que en un producto dirigido a menores, uno se tome la libertad de incluir violencia hiper explícita incluiendo torturas y desmembramientos, y que en cambio, no permita a ningún personaje tener el más mínimo deseo sexual.
Aunque me equivoco: sí que hay unos pocos personajes (mencionados como algo lejano) que manifiestan su sexualidad, y es cuando el libro alude a la prostitución. Y en ese caso, la líbido es representada como algo perverso y ajeno a la esfera psicológica de los personajes principales.

El discurso antibelicista del libro y advertencias a las mecánicas de poder son fantásticas y muy interesantes en un momento en que la palabra revolución es usada con mucha frecuencia. Pero pierde fuerza cuando el libro falla estrepitosamente en revolucionar los perfiles psicológicos de los personajes y los somete a una mordaza sexual.

Podemos ver gente perpetrando actos de sadismo cada día en la televisión, matándose, golpeándose, prendiéndose fuego los unos a los otros. Nuestros gobiernos dedican abiertamente una cantidad indecible de recursos a entrenar personas y desarrollar estrategias y tecnología para exterminar a otros seres humanos.
Pero muestra un solo pezón y youtube descolgará tus videos, muestra un pene y tu cadena de televisión recibirá docenas de quejas y demandas.

Las únicas imagenes que recibimos son de sexo a escondidas, el sexo como algo indecoroso, el sexo como una relación de poder, el sexo como un desahogo, el sexo como algo perverso, el sexo como una expiación. Pseudopornografía por todas partes, en tu desayuno y en tu pasta de dientes, pero ni una sola imagen de dos personas, desnudas, tranquilas, completas, amándose. Ni una.

El sexo, una exaltación de la unión entre dos (o más) personas, deviene algo prohibido, secreto, sucio. Y la violencia, el éxtasis del miedo, el odio, son utilizadas constantemente como espectáculo, naturalizándolas y envolviéndolas de heroicidad.
Personalmente, creo que tiene mucho que ver.

Dudo mucho que Suzanne Collins pensara en nada de esto conscientemente. Más allá de todos sus fallos como escritora y de lo olvidable de una narración y unos personajes sin muchas capas, creo que ha hecho una muy buena reflexión sobre el funcionamento del poder y los peligros y las trampas de sus estructuras. Probablemente solo evitó el sexo a toda costa para hacerlo accesible al público juvenil en unos Estados Unidos conservadores. Desgraciadamente, al aceptar unas normas se imprime en el acto la transmisión del mensaje intrínseco en éstas.
Un mensaje que nos es bombardeado a todas horas. Cada vez que se aceptan las convenciones de lo que es visible y lo que es censurable.
Y el mensaje es "divide y vencerás".

viernes, 7 de septiembre de 2007

Escritor y asesino: Memorias de un tontuno

Hay asesinos y asesinatos que destacan por su tontez, y esto le da el puntito de alegría y desparpajo que necesita toda la sangre y el drama que hay detrás.

A pesar de que me he prometido reducir al minimo mi exposición a las noticias y los anuncios, leo en la sección de cultura (¿¿??) que un señor Polaco, un tal Kristian Bala escritor de un libro llamado "Amoku" o "Amok" ("Cólera") ha sido condenado por asesinato. Se ve que se cargó al amante de su mujer, y tan pancho el tío y no faltado de inspiración escribió el libro basándose en ello. Se ve que con tanto realismo plasmado en la novela se hizo famosa en un plis, y, bueno, su fama fue su perdición.
Y también el hecho de que cuatro días después de matar al amante de su mujer (un tal Dariusz J.) subastó su móvil.
De puta madre tío.

También os podéis leer la noticia, que en los periodicos siguen libros de estilo.

Abajo el señor Kristian Bala, y la foto de arriba es la portada del libro en questión.
Supongo que en breve habrán las traducciones de Amoku por ahí y alguien comprará los derechos, y el tío se forrará por haber asesinado. Menudo negociarro. Si no podéis esperar, también podéis comprarlo en polaco en plan coleccionista chachi macabro.